Crítica de cine. Vengadores: La era de Ultrón.

He visto la película dos veces, he leído decenas de críticas y opiniones, he reflexionado y le he dado vueltas, y aún no tengo claro hasta que punto me gusta.  Aparentemente “Vengadores: La era de Ultrón” me resulta una película difícil de catalogar, y creo que el motivo es bastante claro. Esta película siempre sufrirá de manera inevitable por ser la secuela de quien es, y las comparaciones son odiosas. Hay un lastre que la cinta nunca iba a poder superar independientemente de lo buena que fuera: nunca iba a poder volver a recrear la sensación subjetiva de fascinación por ver a los Vengadores juntos por primera vez. Eso es algo que no puede ser construido de nuevo y sin duda es algo que ha pesado en el visionado de la película, de tal manera que es difícil saber objetivamente si la que parece que es la impresión más común de que está algo por debajo de la original se debe a esto o a que realmente algo ha fallado en su realización.

Es difícil saber si Vengadores: La era de Ultrón es peor que su predecesora o si simplemente se esperaba un aumento exponencial de calidad (sobre una película que ya de por sí es en general alabada, recordemos) que, por supuesto, no ha ocurrido, y eso oculta el hecho de que puede que en realidad sea tan buena o mejor. Yo mismo no me aclaro sobre esto, pero me da que algo de eso hay. ¿Cuánto? Es difícil decirlo.

Pero entonces, ¿qué se puede decir de estos Vengadores? Pues sin duda que Joss Wheddon, punto arriba, punto abajo, lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a construir una estupenda montaña rusa de disfrute, épica, que emociona por momentos, donde curiosamente las escenas de acción y la espectacularidad (que la hay, y mucha y también muy buena) no es donde la cosa hace al respetable alzar los brazos (muy al contrario es donde uno más fácilmente ve sus fallos) sino que es en la interrelación de esos personajes donde se encuentran los grandes aciertos de la película, con momentos auténticamente brillantes. Es ahí, en el desarrollo de los personajes, en cómo se profundiza en sus personalidades, en sus dramas personales, en sus conflictos, en su camaradería, donde está la mayor parte de la magia de la película.

Todo el reparto está impresionante en sus papeles, todos a estas alturas han hecho suyos ya a sus respectivos personajes y la sensación es que disfrutan haciendo la película, lo cual es captado por la cámara y permea toda la cinta. Incluso los recién llegados (tanto los nuevos reclutas como el villano) encuentran rápido su hueco, tejiendo toda una red de interacciones en la que no se da puntada sin hilo, donde encontramos los mayores guiños al pasado y a lo que está por venir, donde podemos más fácilmente ver reflejados a los personajes de los cómics y donde podemos encariñarnos, más todavía si cabe, con ellos viendo sus historias personales que, aunque algunas ideadas específicamente para la peli, dan emotividad al conjunto. Todo ello reforzado con humor del divertido y los mejores “one-liners” que se puede echar uno a la cara hoy día en el cine de acción.

¿Dónde cojea la cosa? Pues como digo, paradójicamente, en las secuencias donde la película se aleja de los momentos más intimistas y se mete “en harina”. Sobretodo en el último tercio, que es donde más se notan los problemas de montaje. La acción espectacular está ahí, con momentos que se te quedan en la retina, los hilos que conducen la trama tocan puntos interesantes, y, sin embargo, a veces, esta montaña rusa tiene algunas curvas que uno siente que no deberían estar o que hay tramos que deberían estar y no se les ve.  Y es que este es el gran pero de la película. Se nota que la cinta ha sufrido considerablemente en la sala de montaje y que partes de la historia se deben de haber quedado, literalmente, tiradas en el suelo por cuestiones comerciales de rentabilizar el número de pases (no hay más que recordar que las primeras fichas técnicas de la película hablaban de 160 minutos de duración y al final la cosa se ha quedado en unos pobres 141, que con todos los frentes abiertos se quedan escasos), cosa que ya ha sido dada a entender por Joss Wheddon en alguna que otra entrevista. Hasta el punto que, en mi humilde opinión, si de verdad hay momentos en los que la película no es todo lo fluida o redonda que podría ser, esta es la verdadera causa de ello.

Entonces, ¿cuál es el veredicto final? Solo puedo decir que Vengadores: La era de Ultrón es una película fallida, pero estupenda. Imperfecta, pero brillante. Que venga ya la siguiente.

¿O no lo habíais visto venir?

Lo mejor:

– La Visión

– La fiesta en la torre

– El comienzo con todo el grupo conjuntado y funcionando como uno solo.

– Los planos secuencia y en círculo marca de la casa.

– El desarrollo de Ojo de Halcón.

– La historia de la Viuda Negra con Hulk.

– El origen de Ultrón.

– Hulk vs. Verónica.

Lo peor:

– Problemas de montaje que dejan hilos argumentales débilmente explicados y ciertas secuencias mal organizadas.

– Cierta sensación de “dejá vu” en la batalla final.

– Ultrón (aunque terriblemente carismático) no resulta la amenaza abrumadora que se percibía.

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~ por ultronilimitado en mayo 7, 2015.

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