Cambiando las fiestas del Pilar por el Oktoberfest

Aunque para cuando empiecen las fiestas del Barrio (aún cuando lo haya abandonado y ya no viva ahí seguirá siendo “el Barrio”) ya habrá hecho unos dias de mi estancia en Munich, incluso aunque para entonces el Oktoberfest ya habrá terminado no se me escapa la proximidad de ambas celebraciones ni el hecho de que en años anteriores, cuando llega Octubre por estas fechas, lo que toca son las fiestas del Pilar y sin embargo este año en su lugar ha tocado algo bien distinto. ¿Bien distinto?.  Sí y  no.Vayamos por partes.

Para empezar lo de “lo que toca” ya es mucho decir. Creo que la mayoría de los que todavía estamos (estabamos) en el Barrio coincidirán conmigo en que ni nosotros tenemos ya edad como cuando aún lo pasábamos bien en las fiestas ni, sobretodo, las fiestas son lo que eran años ha, cuando en el telediario de Telemadrid le dedicaban espacio a contar lo apoteósico que fue el concierto de Celtas Cortos casi como si hubiera sido en las Ventas o en el Palacio de los Deportes. Aún así los que aún vivimos (vivíamos) en “la Comarca” en algún momento u otro nos seguiamos dejando caer por allí,  en mi caso personal más que nada quien sabe si atraido por un punto de nostalgia o para ver a las chonis (jennys y jonatans, que por supuesto, también las hay en el Barrio) en su salsa y de paso zamparte un bocadillo de panceta, que ni comparación con los de la Plaza Mayor, claro, pero que matan el hambre (y el bolsillo, porque hay que ver qué clavadas). 

Este año no hay bocatas de panceta, ni chonis y aún es muy pronto para que me de nostalgia de Munich (todo llegará) pero por lo demás la equivalencia no es tan distinta. ¿¿Cómo?? ¡Blasfemo! ¡Sacrílego!. A ver, que me explico. Lógicamente el Oktoberfest deja a la altura del betún a las fiestas del Barrio,  la afluencia de gente es masiva, y creedme que el ambiente es algo digno de ver (al igual que los cuadros de alcoholización, que son para grabar en vídeo) pero sinceramente, me esperaba otra cosa. Y no es que me arrepienta de haber ido, de eso nada. Entre otras cosas estoy aquí para conocer todo lo que pueda y el Oktoberfest es de esas cosas que uno tiene que ver por lo menos una vez en la vida, y oye, de paso pude echarle un vistazo a Munich. Pero en el fondo no deja de ser una inmensa, inmensísima verbena de barrio totalmente masificada, con sus norias, sus tuneles del terror, sus coches de choque y litros y más litros de cerveza. Supongo que este último es el punto fundamental: quien adore la cerveza posiblemente lo encuentre mejor que yo. Pero por mi parte no me quejo, si disfruto las fiestas del Barrio ¿cómo no voy a disfrutar aquello?.

 

Quizá el cansancio hizo más mella de lo debido, puesto que  fue un dia bastante intenso: desde las 12:00 de la noche del viernes al sábado hasta las 7 de la mañana del domingo con 7 horas de ida y 7 de vuelta en autobús. Y entre medias muchas horas de cerveza, de cánticos, de caminata por Munich bajo el frio alemán mañanero, el calor del medio dia y de nuevo el frio del anochecer y finalmente de quedarse KO en un McDonalds de puro cansancio. Al final, resultó que estas mega fiestas de barrio solo eran una pequeña porción de ese intenso día y había que estar ahí para verlo y vivirlo.

Y eso sin mencionar que aquí se cambia a las chonis por alemanas en sus trajes bávaros típicos.  Eso sí merece la pena, os lo digo yo.

Hasta mi próxima aventura!

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~ por ultronilimitado en octubre 9, 2010.

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